Residencia de Estudiantes (Colina de los Chopos)
Residencia de Estudiantes (Colina de los Chopos)

Residencia de Estudiantes
A este edificio se le apodó la colina de los Chopos, fue el laboratorio de la vanguardia. Fue la Residencia de estudiantes donde convivieron Lorca, Dalí y Buñuel entre 1919 y 1926, junto a Salinas, Guillén, Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez, Dámaso Alonso… Este lugar representaba la unión entre naturaleza, arte, ciencia y juventud — el espíritu mismo de la Generación del 27. Fue un auténtico hervidero de ideas. Incluso, en 1923, Albert Einstein dio una conferencia sobre la Teoría de la Relatividad ante los residentes. ¡Imagina a Lorca o a Buñuel escuchando a Einstein aquí! También la visitaron Marie Curie, Le Corbusier o Stravinsky. La Residencia resume el espíritu del 27: unir tradición popular y modernidad.
En 1928 aquí se representó El retablo de maese Pedro de Falla con decorados creados por Hermenegildo Lanz y apoyado por Ortega. Fue un acontecimiento muy importante en aquel auditorio donde cabían unas 300 personas. Cuando terminó la función, el joven Lorca —entusiasmado— fue a felicitar a Falla y a Lanz. Según cuentan testigos, Lorca le dijo: “¡Don Manuel, hoy los muñecos han tenido alma!” Falla, sonriente, respondió: “Y la música, Federico, la ha tenido gracias a vuestra juventud.”
Imagina las veladas nocturnas, recitales de poesía, conciertos de piano o estrenos teatrales. Un espacio de libertad y creación colectiva. Cernuda recordaba el ambiente como un “taller de libertad” donde la música era tan importante como los versos.
Hoy este lugar funciona como centro de investigación y museo con exposiciones temporales sobre el 27 y sus contemporáneos. En este jardín y en este banco, cuentan que Lorca recitaba poemas al atardecer acompañado de guitarra.
“La luna es un pozo chico, las flores no valen nada.
Lo que valen son, tus brazos, cuando de noche me abrazan.”
Federico García Lorca. Fragmento de Zorongo




