Círculo de Bellas Artes

Desde 1926, El Círculo de Bellas Artes ha sido un mirador cultural y social de Madrid. Desde sus salones hasta la azotea, se respiraba modernidad: tertulias de artistas, lecturas de poesía y los primeros acordes de jazz que fascinaban a toda una generación. El gran club artístico de la capital era frecuentado por Vicente Aleixandre, o Gerardo Diego, que escribió poemas inspirados en el jazz y el cine mudo, abriendo la poesía a nuevas músicas.

Aquí se celebraron los primeros bailes de máscaras modernistas y conciertos de jazz de la capital. Maruja Mallo participaba aquí en tertulias, dialogando con músicos y cineastas. Josefina de la Torre recitó y cantó en veladas poético-musicales, llevando su voz al corazón de la modernidad madrileña. Dice uno de sus versos: “En el rumor del aire hay un sonido nuevo, un paso de ciudad que se desnuda” … Cernuda también frecuentaba el Círculo y recordaba después los sonidos de jazz y tango como símbolos de la modernidad que le atraía y desconcertaba al mismo tiempo.

En su azotea se rodaron escenas de películas y se organizan aún recitales poéticos al atardecer, evocando las veladas del 27. El edificio lo diseñó Antonio Palacios, también autor del Palacio de Cibeles. Toma un café en la azotea: las vistas de Gran Vía y Alcalá son las mismas que inspiraron a Gerardo Diego cuando dice: “Mira el reloj del aire, la esquina del minuto, la nube en pantalón y la azotea”