Residencia de Estudiantes
Residencia de Estudiantes

Residencia de Estudiantes
Situada en el bucólico lugar conocido como “La colina de los chopos”, la Residencia de Estudiantes es un idílico oasis en plena urbe madrileña. Rodeada por una vegetación cuyos olores te transportan a la sierra madrileña, fue el corazón del intelecto y del arte nacional, desde su fundación en 1910, gracias a sus residentes y a las actividades culturales allí organizadas. No en vano Rafael Alberti definió la Residencia como “casa de la cultura, albergue de poetas”.
La Residencia sigue hoy en día alojando a investigadores y artistas, que hacen uso de su restaurante que, además, está abierto al público, por lo que es una excusa fantástica para acercarse a este lugar en el que Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel o Pepín Bello vivieron durante largas temporadas. No solo fue el hogar de estos creadores, también funcionó como un espacio de referencia y de agitación cultural para muchos otros: Pedro Salinas, Ernestina de Champourcín, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Concha Méndez, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre fueron asiduos visitantes y participaron en muchas de sus iniciativas.
De entre todos ellos, tal vez el residente que más huella dejó en la actividad creativa vinculada con la Residencia fue Federico García Lorca, que se alojó allí entre 1919 y 1928. Además de las relaciones de profunda amistad y camaradería que estableció con muchos de sus compañeros, Lorca ofreció dos conferencias en su salón de actos. Por ese mismo salón desfilaron personalidades como los científicos Albert Einstein y Marie Curie, arquitectos como Walter Gropius y Le Corbusier, los escritores G. K. Chesterton y H. G. Wells, o Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankamon. También se organizaron conciertos a cargo de Igor Stravinsky o Maurice Ravel.
Cuenta José Moreno Villa que los cuartos donde se alojaban Lorca, Buñuel o Dalí eran “hervideros de discusiones y de travesuras estético-literarias”. De la habitación de Federico dijo Buñuel que era “uno de los puntos de reunión más solicitados en Madrid”. Todavía entre sus paredes, en su restaurante, en su cafetería, puede sentirse el peso de la historia, el arte y la literatura.


