Los Gabrieles

En pleno corazón del Barrio de las Letras, en el que los susurros de los escritores te acompañan a cada paso, se encuentra la taberna Los Gabrieles. Este local centenario, ubicado en una esquina de la calle Echegaray, ha permanecido cerrado durante más de veinte años, de ahí que su reapertura en 2026 sea algo a celebrar, una invitación a adentrarnos en su interior que no podemos rechazar.

Es difícil escoger el lugar en el que sentarnos: cada pared, cada rincón, está cubierto de maravillosos mosaicos de azulejos que nos hablan de tiempos pasados, tiempos de poetas, toreros, cantaores, artistas locales e internacionales, personajes de la tradición y personajes de la vanguardia. Y flamenco, mucho flamenco.

Hasta tal punto impresiona su decoración que se habla de Los Gabrieles como de la Capilla Sixtina de la azulejería madrileña. Muchos de los bellos paneles son reclamos publicitarios, de galletas, de membrillo, pero sobre todo bodegas de vino de Jerez. Otras composiciones retratan escenas taurinas, aunque el mosaico más celebrado de todos es el de la Esqueletomaquia, con unos alegres esqueletos bailando y tocando la guitarra.
¿Y de dónde le viene al bar su singular apelativo? “Gabrieles” era el nombre popular con el que a comienzos del pasado siglo se conocía a los garbanzos, tan habituales en la dieta madrileña. Y es que el local se inauguró en 1907, en una ubicación diferente, como establecimiento que servía exclusivamente comida para llevar a precios económicos.

Dos años después, la taberna se reconvertía al formato que le dio fama: un bar restaurante de carácter andaluz especializado en conciertos de flamenco en directo. Tapas y platos tradicionales del sur, bien regados por vinos de Jerez acompañaban las actuaciones. El interés por el folklore de Andalucía hizo que a la zona en torno a la Plaza Santa Ana se la conociera como ‘el barrio andaluz de la capital’.

No es de extrañar que este ambiente popular atrajera la atención de Federico García Lorca, amante del Cante Jondo y admirador de Antonio Chacón, el Papa del Flamenco, que fue un habitual en los espectáculos de Los Gabrieles. También Miguel Hernández frecuentó el bar en aquellas ocasiones en las que viajaba a Madrid. La foto de ambos cuelga de las paredes de este centenario local.