Ateneo de Madrid

Ateneo de Madrid
En pleno Barrio de las Letras, se encuentra una de las instituciones culturales con más solera de la ciudad: el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. El germen de esta sociedad tuvo lugar en el año 1820, aunque no se instaló en el emplazamiento que todavía ocupa hoy en día hasta 1884. El edificio, de estilo modernista, tiene una bella fachada sobre la que podemos contemplar tres medallones escultóricos con los retratos de Alfonso X el Sabio, representando las ciencias, Cervantes, la literatura, y Velázquez, las artes: tres referencias históricas imprescindibles para la cultura española.
Su legado sigue vivo: por el Ateneo madrileño han pasado todos los Premios Nobel españoles y los personajes más renombrados de la Generación del 98, la del 14 y, por supuesto, la del 27. La primera mujer admitida como socia fue la gran escritora Emilia Pardo Bazán. Y personalidades como Ramón María del Valle-Inclán, Miguel de Unamuno o Manuel de Azaña fueron sus presidentes.
Durante el primer tercio del siglo XX, el Ateneo madrileño se convirtió en uno de los más importantes lugares de referencia para la élite intelectual de la capital. Ramón Gómez de la Serna fue el secretario de su sección de literatura, lo que demuestra la actitud vanguardista de la institución. Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén o Vicente Aleixandre participaron en conferencias y lecturas poéticas.
En su interior, son impresionantes la biblioteca -considerada por el propio Ateneo como su mayor tesoro-, la galería de retratos o el salón de actos. Testimonio fundamental en la vida cultural madrileña fue la sala conocida como “La cacharrería”, un espacio situado en la planta baja que acogió grandes debates. No está claro si su nombre procede de los “cacharros” que la decoraban (vasijas de cerámica) o del ruido que acaban generando los fervientes participantes de las tertulias, como “cacharros” entrechocando entre sí. Y hablando de cacharros, el Ateneo cuenta también con un restaurante, pero es tan excepcional que tiene una pega: como el resto de los espacios, es solo accesible para socios y socias.


