El Paisaje de la Luz: Un recorrido por el Paseo del Arte y el Parque del Buen Retiro
El Paisaje de la Luz es un conjunto de bienes naturales y culturales situado en el corazón de Madrid y declarado Patrimonio Mundial por la Unesco el 25 de julio de 2021. Se trata del primer bien reconocido como Patrimonio Mundial en la ciudad de Madrid, que se une a los otros cuatro con los que ya contaba nuestra región (San Lorenzo de El Escorial, Alcalá de Henares, Aranjuez y el Hayedo de Montejo).
Con una extensión de 200 hectáreas, el ámbito integra 109 elementos distribuidos en el paseo del Prado, los jardines del Buen Retiro, el barrio de los Jerónimos, el Real Jardín Botánico y zonas aledañas. Estos elementos se agrupan en tres categorías: 41 monumentos, 48 edificios y 20 árboles singulares, conformando un conjunto excepcional donde naturaleza, arte, ciencia y vida urbana dialogan desde hace siglos.
El paseo del Prado está considerado el prototipo de alameda hispánica del siglo XVI: una avenida arbolada concebida como espacio público para el ocio y el esparcimiento ciudadano dentro del ámbito urbano. Fue el primer paseo arbolado de estas características entre las capitales europeas y se convirtió en modelo universal, extendiéndose por la península ibérica e Hispanoamérica entre los siglos XVII y XIX.
En el siglo XVIII, bajo el impulso ilustrado de Carlos III, este eje urbano se transformó en la columna vertebral de la ciencia española. Surgieron entonces instituciones como el Gabinete de Historia Natural —hoy integrado en el Museo del Prado—, el Real Observatorio Astronómico y el Real Jardín Botánico, configurando un espacio donde conocimiento, naturaleza y ciudad se integraban en un proyecto urbano innovador.
Junto a los jardines del Buen Retiro, este eje urbano ha evolucionado hasta convertirse en un paisaje cultural único, diseñado y transformado a lo largo del tiempo. En él se concentran instituciones dedicadas a la educación, la investigación y la ciencia, así como museos y centros culturales que embellecen la ciudad y mantienen vivo su espíritu ilustrado.
¿Qué ver en el Paisaje de la Luz?
Entre los 41 monumentos inscritos destacan las fuentes de Cibeles, Apolo y Neptuno, las estatuas de Diego Velázquez, Goya y Murillo, el monumento a los Caidos por España y el propio Real Jardín Botánico como unidad patrimonial.
Los 48 edificios incluyen sedes administrativas como la Bolsa de Madrid, el Banco de España o el Palacio de Cibeles; espacios culturales como la sede de la Real Academia Española, el Instituto Cervantes o la Casa de América; y equipamientos científicos y educativos como el Real Observatorio de Madrid. La dimensión cultural alcanza su máxima expresión en el llamado Triángulo del Arte, integrado por el Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. El Museo del Prado, ubicado en el edificio Villanueva y completado por el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro, hunde sus raíces en el proyecto ilustrado que buscaba dotar a Madrid de instituciones dedicadas al conocimiento y la educación artística. A su alrededor se sitúan otros museos como el Museo Naval, el Museo Nacional de Antropología o el Museo Nacional de Artes Decorativas, consolidando un eje cultural de referencia internacional. También forman parte del conjunto iglesias como la de San Jerónimo el Real, hoteles emblemáticos como el Westin Palace, el Mandarin Oriental Ritz y el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.
Completan el paisaje 20 árboles singulares, entre ellos el ahuehuete del Buen Retiro, distribuidos por el Jardín Botánico, el Retiro y los paseos y plazas del entorno.

Foto: Paisaje de la luz © Karol.Kozlowski. Shutterstock

Foto: El Jardín Botánico desde el Paseo del Prado © Luis Paret y Alcázar

Foto: Vista aérea del parque de El Retiro © José Luis Carrascosa. Shutterstock

Foto: Árbol más antiguo de Madrid © TIF Fotos. Shutterstock

Foto: Fuente del Ángel Caido © SvetlanaSF. Shutterstock

Foto: Iglesia de los Jerónimos © Leonid Andronov

Foto: Vista nocturna del Palacio de Cristal © Comunidad de Madrid
Parque del Buen Retiro
El Parque del Buen Retiro, popularmente conocido como El Retiro, es uno de los espacios más representativos de Madrid y una de sus principales atracciones turísticas. Este jardín histórico y parque público, con una superficie de 118 hectáreas y un perímetro de 4,5 kilómetros, constituye un extraordinario conjunto patrimonial en el que conviven naturaleza, arte e historia desde el siglo XVII hasta nuestros días. En su interior habitan más de 19.000 árboles de 167 especies, algunos de ellos catalogados como singulares.
El origen del Retiro se remonta a 1629, cuando el conde-duque de Olivares promovió la ampliación del Cuarto Real situado junto al monasterio de los Jerónimos y la construcción de una residencia palaciega para Felipe IV. El nuevo Palacio del Buen Retiro, edificado en 1640 bajo la dirección de arquitectos como Giovanni Battista Crescenzi y, especialmente, Alonso Carbonel, fue concebido como lugar de descanso y recreo de la monarquía. Aunque su arquitectura exterior respondía a la sobriedad característica de los Austrias, sus interiores destacaban por su suntuosa decoración.
El conjunto integraba no solo el palacio, sino también jardines de trazado asimétrico, estanques y rías navegables, ermitas de carácter lúdico, plazas para festejos, una leonera y un teatro —el Coliseo del Buen Retiro— donde se representaron obras del Siglo de Oro. Las complejas infraestructuras hidráulicas permitían el abastecimiento de agua y la creación de espacios como el Estanque Grande, escenario de celebraciones y espectáculos acuáticos, elemento que aún hoy se conserva.
En el siglo XVIII se introdujeron nuevas transformaciones. Bajo el reinado de Felipe V se proyectaron reformas de inspiración francesa, de las que se materializó el Parterre. Con Carlos III, el Real Sitio adquirió un impulso ilustrado: en 1767 se autorizó el acceso público con fines recreativos y se impulsaron iniciativas de carácter científico, como la creación del Real Observatorio Astronómico, integrado en un ambicioso programa dedicado a las Ciencias Naturales.
La Guerra de la Independencia (1808-1814) causó graves daños en el conjunto, lo que motivó posteriores intervenciones en los siglos XIX y XX. Durante el reinado de Fernando VII se llevó a cabo una recuperación con un marcado carácter romántico y se incorporaron nuevos elementos paisajísticos. Con Isabel II se impulsaron plantaciones y nuevos paseos, y en 1868 el antiguo Real Sitio pasó definitivamente a manos municipales y fue declarado parque público.
Desde entonces, el Retiro ha experimentado una intensa actividad constructiva y cultural. En las últimas décadas del siglo XIX fue escenario de exposiciones y certámenes internacionales, para los que se levantaron edificios como el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal. También se crearon nuevos paseos, fuentes y estanques, configurando en gran medida la fisonomía actual del parque.
Entre sus elementos más emblemáticos destacan el Estanque Grande y el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, el Palacio de Velázquez, el Parterre, la puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la fuente de la Alcachofa, así como vestigios más antiguos como la ermita de San Pelayo y San Isidoro.
Protegido como Bien de Interés Cultural y reconocido en 2021 como Patrimonio Mundial por la Unesco dentro del Paisaje de la Luz —junto al paseo del Prado y el barrio de los Jerónimos—, El Retiro es hoy un espacio vivo y abierto, donde la memoria histórica y la riqueza natural se integran en el corazón de Madrid, ofreciendo un entorno privilegiado para el paseo, la cultura y el descanso.

Foto: Parque del Retiro


